Virus y otros softwares maliciosos: Linux no es más seguro que Windows

27 Abr 2006 en Seguridad

Quien crea que Linux está a salvo de las amenazas que hoy padece Windows, se equivoca. Durante el año 2005 el software malicioso dirigido a Linux se duplicó en cantidad y peligrosidad. Mac OS X está siguiendo el mismo camino. Así lo indica un reciente informe emitido por Kaspersky Labs.
El informe, que lleva el nombre “2005: *nix Malware Evolution,” muestra que la cantidad de virus, troyanos, back-doors, explotaciones y otros ataques, aumentaron de 422 variedades a 863.
Esto es muy poco comparado con los 11.000 que se detectaron respecto a Windows sólo en la segunda mitad de 2005. El problema es que la mayoría de los usuarios Linux confían en que ese sistema es de por sí más seguro.
Tom Ferris, investigador de Security Protocols, empresa especializada en seguridad con sede en California, ha detectado que muchos creen “que nadie escribe malware para Linux o OS X.” Pero la realidad, es que al crecer la popularidad de Linux, los que escriben virus o gusanos también intensifican su actividad dirigida a esa plataforma.
En el informe de Kaspersky también se dice que en ambientes Unix ocurre algo parecido al frente Win32. Los principales problemas son las explotaciones y back doors diseñados para el robo de información, sin dejar de lado a sniffers, flooders y otras herramientas de hacking.
Back doors y Troyanos son los más comunes malwares en todas las plataformas debido a que brindan al hacker un mayor acceso al sistema. Según los investigadores, no hay diferencia de intenciones entre quienes atacan a Windows o a Linux: todos quieren copiar el tecleado para obtener información de login, passwords, transacciones de tarjetas de crédito y ese tipo de cosas.
Kaspersky evalúa a Mac OS X como a la siguiente plataforma en ser frecuentada abundantemente por los hackers. Su creciente popularidad y su asociación a FreeBSD, donde ya existen unos cuantos virus, sumados a la cantidad de agujeros que aparecieron en el browser Safari, despiertan la tentación de los atacantes.