Software ERP: Anatomías modulares que dificultan su ideal de integración

28 Nov 2006 en Software

La promesa de ERP (Enterprise Resource Planning) es la de una aplicación capaz de seguir y monitorear todas las funciones de la empresa. En una situación ideal, alguien abre esa aplicación y puede encontrar datos acerca de cualquier aspecto del negocio, desde finanzas a recursos humanos o planes de distribución.
Paul Hamerman, analista de Forrester Research, no cree que los sistemas ERP hayan cumplido su promesa. “Todavía existen componentes dispares que han sido desarrollados internamente o pertenecen a paquetes antiguos. Existen muchas brechas en los sistemas ERP, especialmente en donde su funcionalidad ha ido creciendo desde sus orígenes históricos en la manufactura. Hay otras áreas, como las de presupuesto y reclutamiento de personal, donde la mayoría de los clientes usan algo diferente a lo que les ofrece su proveedor de ERP,” comenta Hamerman.
A pesar de todo esto, la corriente general es hacia un sistema ERP que englobe todas las actividades de la empresa. “La tendencia es la de tener unos pocos sistemas ERP y los sistemas que hoy vemos son más escalables, al punto de que podemos pensar en que vamos hacia instancias únicas y globales de ciertos tipos de productos. En algunas compañías, un sistema ERP puede atender a la mayoría de sus requerimientos porque no son empresas muy grandes y no existen problemas de escalabilidad, pero a la mayoría de las empresas no les alcanzará nunca con un solo sistema ERP.
Gary McWilliams, presidente de iLatina Business Services, empresa desarrolladora del ERP orientado a procesos LABS, cree que las limitaciones de los sistemas ERP están en la forma en que algunos fueron concebidos. McWilliams nos dice que “el problema de los ERPs creados en base a módulos es la integración. Nadie se animó a tirar todo lo que había hecho para hacerlo de nuevo pensando en procesos de negocio. La diferencia entre un ERP de los llamados world class y LABS, con su orientación a procesos, no está en la funcionalidad, sino en la practicidad. No es lo mismo ir de punta a punta de un proceso que ligar procesos de un módulo a otro. Por eso LABS se implementa en semanas y los demás ERPs en meses o años. Además, en un enfoque a procesos hay mucho menos código que desarrollar y el mantenimiento es más simple.”
Para Hamerman, la promesa de un ERP capaz de representar a todos los procesos de una empresa es “una especie de fantasía, aunque algunas compañías han conseguido hacerlo. Yo creo que si se puede al menos integrarlo con las aplicaciones centrales como HR y finanzas, todo dentro de una instancia global única, se ha logrado algo.”
“La orientación a procesos es clave. Cualquier integración entre el ERP y otros software especializados se facilita si se hace a nivel de proceso y no de módulos. Las interfaces necesarias son menos y están acotadas. Un ERP basado en procesos se puede convertir en un ERP único para la empresa, incluyendo a su extensión a SCM (Supply Chain Management),” concluye McWilliams.