Revise la motivación antes de iniciar un desarrollo interno

4 Nov 2003 en Software

Olin Thompson es el principal ejecutivo de Process ERP Partners, LLC. Es un especialista con más de 25 años de experiencia en el análisis de los sistemas en ambientes corporativos. “Cuando analizamos los casos en los que se ha decidido realizar un desarrollo propio, encontramos diversas motivaciones, algunas buenas y otras no,” dice Thompson. “Si se trata de una práctica de negocio que genera una ventaja competitiva y no se halla en un software empaquetado, la motivación es buena. Esa práctica ayudará a ganar market share o a mejorar el servicio al cliente, etc. Pero respecto a las ventajas competitivas, hay que prestar atención: ¿Es una ventaja real y percibida por el cliente ó sólo lo es en nuestra visión? Hay que hablar con los clientes.”
Luego, tenemos que, de ser realmente una práctica diferenciante ¿Estamos seguros de que no está en ningún otro software y de que hemos buscado a fondo? Si está en algún paquete de software, la práctica puede no crear una real ventaja competitiva, aunque sí puede generar nuevas eficiencias y puede ser adoptada usando una herramienta del mercado. Asumiendo que se trate de una ventaja competitiva, pero de naturaleza simple, nos enfrentamos a que muchos sistemas pre-desarrollados serán “demasiado” para nuestra necesidad. “En esos casos conviene contemplar el largo plazo. Si se tiene la certeza de que la necesidad continuará siendo simple, desarrollar una solución simple y propia puede ser adecuado. Pero no olvidar que, en general, las necesidades evolucionan en su complejidad y habrá que determinar claramente porqué en este caso no ocurrirá así.”
“Si la motivación se basa en la tecnología, suele ser una motivación mala. A menos que se esté en el negocio de la tecnología, la forma en que se obtienen los resultados no cuenta si éstos son los adecuados. Usar ´tecnología actualizada´ puede bajar los costos de estandarización, pero si esa tecnología es desconocida en el negocio, la motivación es riesgosa,” agrega Thompson. “La motivación tecnológica es de naturaleza emocional. Quienes la impulsan están guiados por el deseo o interés personal, generalmente no reconocido. Esta clase de motivación puede plantearse en la forma de un business case, pero siempre deben ser desafiadas aquellas motivaciones que exceden el portafolio tecnológico de la organización. Fundamentalmente, porque su costo fijo también será excesivo.”