En los últimos tiempos e incluso en la más reciente edición del evento global de networking que cubrimos la semana pasada en la ciudad de Nueva York, Interop, se habló y se habló de SDN (Software Defined Networks). Sabemos que toda nueva tecnología o modalidad de aplicación comienza con una etapa de bombos y platillos, promesas y algunas acciones concretas que a veces son sólo refritos de cosas ya existentes.

Sabemos que hay muchas promesas del pasado que quedaron en la nada y otras que, teniendo éxito, no resultaron sustitutos totales de lo existente, sino que se mimetizaron en el contexto del IT, como es el caso de la virtualización.

SDN

En general advertimos dos grandes tendencias: entusiastas y escépticos. Entre los entusiastas se destacó la presentación del Chief Technology Officer de Ciena, Stephen Alexander, quien sostuvo que mediante sistemas avanzados de automatización y orquestación, como la plataforma OPn (Optical Packet to the n scale) de Ciena, SDN hace que el networking deje de ser una barrera para la alta performance (algo que de hecho ocurre) y lo convierta en algo que llevará la productividad de los usuarios a nuevas alturas (algo que también se ha prometido mucho.) Según Alexander, la mejor forma de conseguir esto último es mediante un entorno completamente abierto con el que los usuarios puedan crear sus propios universos de datos utilizando infraestructura altamente escalable que pueden “extraer” de un pool de recursos globales. Seguramente Alexander se refiere a usuarios con la capacidad económica que les permita pagar por esos recursos.

Qué tan convincente es la promesa de SDN

Cuando hablamos de networking y de las tecnologías que pueden llegar a adoptar las empresas (o sea comprar), estamos hablando de los administradores de redes. SDN tendría que entusiasmar a esos administradores y parece que todavía no se ha tenido mucho éxito en ese sentido. Una encuesta realizada por la firma investigadora GigaOm, muestra que casi la mitad de los entrevistados expresó que no logra comprender bien de qué se trata SDN y en qué forma podría mejorar las operaciones de sus redes en las organizaciones a las que pertenecen. Esto querría también decir que más de la mitad de los entrevistados saben cómo podrían utilizar SDN, pero como todavía son muy pocas las implementaciones que están en progreso, es muy difícil predecir el resultado que arrojarán y qué dirán los responsables de esas implementaciones.

SDN tiene diferentes vertientes

Como lo comentó el presidente de CIMI Corp, Tom Nolle, tenemos ya a la vista dos modelos de implementación o despliegue de SDN, estos son los llamados “Superficial” y “Profundo.” Se definen de una u otra manera según se desee o no una simple implementación o superposición a nivel de dispositivos utilizando protocolos estándar como OpenFlow.

A estas dos vertientes se le ha sumado el modelo bautizado como “Cola Larga.” En este último escenario, la empresa se vuelca hacia los principios centrales de SDN insertándolos en su esquema o stack de administración de políticas, haciendo que esos principios puedan llegar a los campus, sucursales y más allá. La verdadera utilidad de estos modelos y los que aparezcan en el futuro, dependerá de la capacidad que tenga la industria de IT para estandarizar la tecnología sin la imposición de restricciones top-down ya sea en cuanto a implantación, como respecto a capacidades operacionales.

Lo lindo versus lo concreto

Como siempre, el plano referente a lo práctico o necesario se convierte en una especie de resistencia al cambio. A veces se trata de una resistencia justificada y otras veces es más resistencia al cambio que algo con fundamento. Cuando se habla de los beneficios de SDN, hay muchos especialistas que se preguntan si hace falta, por ejemplo, una instancia virtual de SharePoint que se pueda implementar con unos pocos clicks del mouse. Así como se presentan promesas deslumbrantes, en la práctica sabemos que hay muchos motivos por los cuales las redes deben ser implantadas con mucho cuidado. También sabemos que muchos administradores serían felices si solamente tuvieran una automatización realmente confiable, mejor monitoreo y manejo de problemas y una integración más sólida entre plataformas de hardware y software y los procesos y productos que soportan.

La industria de IT está comenzando a tener en cuenta a SDN de un modo serio, incluyendo a sus promesas y  a las cosas que no puede realizar. Todo forma parte del ciclo de promoción de una nueva perspectiva tecnológica con potencial de convertirse en negocio para los proveedores y beneficios para los usuarios. Gran parte de los debates y manifestaciones de entusiasmo suelen producirse en una etapa en la que ni siquiera se han comprobado las propuestas en el mundo real.

SDN podría acomodarse muy bien dentro de un escenario totalmente virtualizado del centro de datos on-demand, pero serán los CIOs y administradores quiénes tengan la palabra final.

Las maniobras de mercado

Como ha ocurrido en toda la historia de la humanidad, la gente defiende lo que tiene y lo que conoce. La enorme base instalada de la mayoría de los grandes proveedores de networking, especialmente de Cisco, está basada en una tecnología que prevé un grado de flexibilidad y potencia para el crecimiento de su funcionalidad y nivel de prestación. Esto quiere decir en pocas palabras que la planificación, diseño y fabricación de todo ese hardware y software que se utiliza ha costado mucho dinero y debe generar muchos ingresos antes de pasar a mejor vida.

Veamos por un momento a Cisco. Recientemente hizo pública una investigación de mercado que encargó a una firma de estudios de mercado. De esa investigación surgió que en Argentina hay un déficit de 10.000 administradores o especialistas en redes. Si en las empresas se incorporan 10.000 nuevas personas cuyo cargo y función es la de utilizar y administrar los equipamientos existentes, seguramente se convertirán en sus acérrimos defensores. De ello dependerá su estabilidad laboral. Y también la continuidad de la familia de equipamiento de networking que se utiliza.

Es por ejemplos como este que las empresas usuarias deberían reactivar sus capacidades de investigación para las tecnologías o géneros de solución que son clave en su negocio. Muchos de los avances tecnológicos son demorados o transformados para atender a las economías de los proveedores, a su portafolio y al retorno de sus inversiones. El sector usuario debería ganar proactividad y ser un partícipe activo que estimule la llegada al mercado de las innovaciones que resultan benéficas para sus organizaciones.