Nuevas formas de computación: ¿Son comercialmente factibles?

8 May 2005 en Servidores

Los proveedores líderes en tecnología de información hablan desde hace tiempo sobre nuevos modelos para el suministro de potencia de computación a los clientes corporativos. La meta es ofrecer recursos de un modo más eficiente y a medida que el cliente los necesita, evitando así la compra de capacidad ociosa.
Si bien algunos proveedores han armado esquemas para que sus clientes tengan más poder de computación con sólo apretar un botón o agregar un switch, ninguno ha tenido demasiado éxito vendiéndolos.
Computación grid, utility u on-demand, son modelos que tropiezan con grandes obstáculos a la hora de establecer un precio equitativo para sus potenciales usuarios. Y esto es por varias razones.
La computación grid es una forma de networking donde, a diferencia de las redes convencionales que se centran en la comunicación entre dispositivos, existe un software que se ocupa de reunir ciclos de procesamiento no utilizados de todas las computadoras presentes en la red y así resolver problemas de computación que serían demasiado intensos para cualquier máquina stand-alone.
Para comenzar, la venta de esta nueva forma de computación tiene desafíos ausentes en las formas tradicionales de licenciamiento. Las licencias que se compran hoy son muy sencillas, con el proveedor cobrando por puesto de trabajo o procesador para quienes usan una aplicación.
Bajo utility u on-demand, los recursos de tecnología y computación se adjudican a una organización y a sus usuarios internos bajo una base “según necesidad de uso.” Ciclos de CPU, ancho de banda, almacenamiento y aplicaciones, pueden ser canalizados a los usuarios según sean las tareas que éstos realizan en momentos específicos. Esta modalidad incluye el equilibrio de carga entre usuarios que requieren mayores o menores cantidades de un recurso determinado.
Pero estas nuevas formas de computación no son tan simples. Tomemos el caso de grid computing, donde muchas aplicaciones o servidores se aplican a una tarea al mismo tiempo. Esto crea un dilema a la hora de establecer cómo cobrar al cliente.
Aun en el escenario de la computación utility, donde el cliente paga por “tragos,” en realidad puede terminar pagando por toda la botella. Usar más aplicaciones y servidores, después de todo, equivale a usar más licencias.
Esta falta de claridad, según el analista William Fellows del The 451 Group, ha frenado el crecimiento de utility computing. “Las licencias de software se ofrecerán en forma más flexible, pero es poco probable que los clientes paguen a los proveedores 10 veces su actual arancel de licenciamiento sólo para usar el software en 100 nodos durante una porción del tiempo,” nos dice Fellows.
“Por otra parte, los proveedores necesitan y quieren que los clientes compren más cosas. Me parece que van a tener que llegar a una situación en la que el usuario pague una cifra fija por correr sus software en una mayor cantidad de nodos.”