No todo es color de rosa para llegar a “on-demand”

12 Nov 2003 en Servidores

En los últimos tiempos el término on-demand ha ganado popularidad y es proclamado por proveedores como IBM, HP, Computer Associates, Veritas y otros. La visión de la computación on-demand consiste en un escenario en el que la potencia de computación está disponible tan fácilmente como la corriente eléctrica. Esto es algo atractivo y puede ser ideal una vez hecho realidad. Pero según el análisis del especialista Carl Weinschenk, si la cuestión se examina detenidamente, todavía existen varios temas sin resolver para que la computación on-demand se aplique sin problema en todas partes.
Entre estos obstáculos, el autor señala los siguientes: La tecnología completa requerida para el soporte de on-demand, no está disponible ni lo estará en el corto plazo. Aun cuando estuviese pronta, las direcciones de las empresas se resisten a poner sus aplicaciones de misión crítica en servidores que están fuera de la empresa y son controlados por un proveedor. Por último, los gerentes de IT deben tener cuidado al emplear cualquier forma de computación on-demand que represente una forma real de reducción de costos. Para concretar esas reducciones de costos, hace falta una gran disciplina interna.
Estas consideraciones no van en desmedro del entusiasmo que existe entre la gente de IT acerca de esta tecnología. Es la dirección en la que se irá, pero existen dudas acerca de cómo llegar y qué obstáculos aparecerán.
Al hablar de factibilidad, vemos que, si bien el ancho de banda ya no es caro, las interfaces, redundancia y otros requerimientos a prueba de fallas que se necesitan para realizar las tareas de computación en un sitio central (y tal vez distante), pueden resultar más caras que mantener el esquema existente. Por otra parte, si resulta económicamente viable, en la alta gerencia subsistirá el temor a la inseguridad de confiar la información a terceras partes.
Pero el inconveniente más complejo puede ser el del software que sostiene a “on-demand,” una modalidad donde los ciclos de computación se otorgan a las aplicaciones según lo requieren. Según algunos analistas, el software aún no es capaz de equilibrar la carga entre todas las clases de aplicaciones sobre la marcha. Por ejemplo, un proceso de e-mail sólo puede usar el servidor de e-amil. Aparentemente, la metodología en sí misma del software actual no admite un esquema de utility computing, aunque se puede decir que el hardware sí está preparado.
Así, on-demand puede limitarse a acuerdos convencionales donde servidores de propósito único instalados en un centro de datos, manejan una variedad de aplicaciones. Cuando una de ellas no está funcionando o lo hace a menos de la capacidad disponible, el servidor permanece inactivo. La diferencia puede entonces estar en la forma de adquisición o propiedad del hardware y en el método de pago. El proveedor puede entregar recursos a medida que hacen falta, pero esto dista de la visión futurística que se proclama en el marketing.
La consideración final es acerca del aspecto humano ¿Cómo se comportará la gente si recibe un recurso en forma ilimitada? ¿Llevará esto a la negligencia y el desperdicio? ¿Se dejarán de hacer tareas que permiten un mejor aprovechamiento de los recursos?
El tiempo lo dirá.