Linux a la hora de seleccionar una distribución

8 Mar 2007 en Software

Bruce Byfield es colaborador y editor en Open Source Technology Group. Byfield escribió un artículo para Datamation con algunas recomendaciones útiles a la hora de seleccionar una distribución o versión de Linux adecuada a cada empresa.
Existen más de cuatrocientas versiones de Linux, tal como consta en el sitio Distrowatch  y eso habla de la dificultad que puede encerrar una selección de Linux, si bien la variedad a ser tenida en cuenta se reducirá a unos pocos. Algunas versiones de Linux son casi creaciones personales y pueden estar en lenguajes que no son los de nuestro país, ser versiones especializadas en música o educación, etc.
Con todo, aún quedarán varias posibilidades a probar o estudiar.
Muchos consideran que lo menos riesgoso es contemplar a las principales distribuciones como Debian, Red Hat Enteprise Linux, SUSE Linux Enterpirse o Ubuntu. Existe otra segunda capa en la que encontramos versiones como las de CentOS o Linspire, que califican bien. Pero para realizar una selección adecuada, conviene atender a ciertos interrogantes tales como:
1- ¿Soporta todas las arquitecturas de hardware de su empresa
Tal como ocurre con Windows, la mayoría de las versiones Linux se ajusta a la plataforma Intel y soporta tanto 32, como 64 bits. Si una empresa utiliza alguna arquitectura menos masiva, la elección se simplifica. Por ejemplo, para mainframes se puede pensar de entrada en SUSE, que tiene versiones para IBM iSeries, pSeries, zSeries y s/390. Para las Macintosh, tanto Debian como Fedora/Red Hat son candidatos de entrada. Si existen procesadores ARM (Advanced RISC Machines) en un sistema embebido, el favorito es Debian.
2- ¿Qué hardware se necesitará?
En general, las distribuciones Linux tienen menores requerimientos de hardware que cualquier versión actual de Windows. Si bien harán falta recursos adicionales para aplicaciones como 3D en desktops, para las aplicaciones comunes de negocio no hará falta lo último en hardware. Como regla práctica: si una máquina funciona bien con Windows, verá que Linux funciona aún mejor. Muchos han prolongado la vida de su hardware pasando a Linux y muchas veces sin necesidad de adoptar un softare de cliente delgado.
Si el hardware es más bien viejito, se pueden encontrar distribuciones Linux modernas que pueden correr sobre él. Xbuntu, por ejemplo, utiliza el escritorio más ligero Xface en lugar de los más comunes GNOME o KDE, presentes en su versión mayor que es Ubuntu. También existen versiones diseñadas para recursos limitados, tales como Coyote Linux, Damned Small Linux o Puppy Linux.
3- ¿Versiones comunitarias o comerciales?
Una versión basada en una comunidad formada de voluntarios puede no ser tranquilizante para uso empresarial, especialmente si no se cuenta con técnicos que interactúen con los miembros de esa comunidad. Sin embargo, verá que algunas de esas comunidades pueden ofrecer productos y servicios tan confiables como los de una versión comercial.
Si se está pasando del mundo Windows al de Linux, posiblemente una versión comercial sea más cómoda, además de confiable.
4- ¿Perdurará en el tiempo la versión que estoy eligiendo?
¿Qué pasaría si una distribución desaparece después de haber basado en ella nuestros proyectos corporativos? Esos temores se pueden alejar analizando la actividad y el tiempo que la distribución lleva en el mercado. Es importante la cantidad de desarrolladores que trabajan con la misma.
Pídale a su administrador de sistemas que verifique la cantidad de patches de software sometidos por la distribución a lo largo de algunas semanas. Todos queremos evitar caer en una distribución que arrancó hace poco y tiene pocos desarrolladores. Como contraparte, tenemos a proyectos como Debian que, con más de dos mil desarrolladores y trece años de vida, se presenta estable en muchas empresas usuarias.
5- ¿Existe soporte y capacitación para la versión elegida?
Si se desea el soporte tradicional, la mayoría de las distribuciones comerciales la ofrecen. El entrenamiento es otro tema: si bien Red Hat, por ejemplo, ofrece uno de los principales programas de certificación, puede convenir el entrenamiento genérico sobre Linux con empresas como Sair Linux o Linux Professional Institute.
El soporte pago debería ser el último recurso. Sorprende ver que en la mayoría de los casos, los recursos comunitarios o informales (con listas provistas por las empresas comerciales de Linux), ofrecen ayuda más veloz y confiable que las líneas telefónicas tradicionales. No es raro terminar hablando con las personas que diseñaron y escribieron el software que nos está generando problemas.
La ventaja del soporte informal es que se puede monitorear antes de realizar la elección. Una vez hecho esto, es posible que decidamos no adoptar a ninguna distribución comercial ya que la ayuda que compraríamos resultaría innecesaria.
6- ¿Cómo funciona la instalación del software, la seguridad y las actualizaciones?
En general, Linux se instala mediante paquetes o colecciones de archivos y procedimientos para su automática configuración. Pocos utilizan conjuntos cerrados de archivos convencionales y algunas piezas de software utilizan instaladores de terceras partes. Pero la mayoría utiliza paquetes de instalación como .rpm y .deb. Estos dos paquetes chequean qué software se necesitará para instalar y lo presentan ante el usuario. Dadas las características de esta instalación, nunca se realizará un upgrade completo del sistema, sino que se realizarán upgrades parciales y regulares.
Antes de elegir una distribución, conviene controlar qué software está en los repositorios. Algunas distribuciones menores tienen una variedad limitada, especialmente cuando no usan a alguno de los dos paquetes de instalación antes mencionados.
Conviene verificar cómo maneja las actualizaciones de seguridad una determinada distribución. Si es que se anuncian bugs y updates vía mail, etc. Si la distribución es comercial ¿Se paga por los updates? Es necesario asegurarse de que la distribución está contactada con otros proyectos como el servidor Web Apache, de modo que cualquier problema de seguridad se dé a conocer de inmediato.
Vale la pena viajar un poco por Internet y ver qué tan rápido la distribución responde a los problemas ya conocidos de seguridad.
7- ¿Es la distribución elegida complicada para el usuario desktop?
Casi todas las distribuciones tienen una versión desktop para usuarios no expertos. Algunas hasta muestran escritorios con aspecto parecido al de Windows. Pero son pocos, como el caso de Mandriva y Ubuntu. Los que ofrecen herramientas amigables para los usuarios.
Con los problemas de propiedad intelectual que surgen continuamente, muchas distribuciones entregan sólo software no propietario. Si hacen falta elementos como Java, Flash o Acrobat Reader, habrá que instalarlos por separado. Con la imagen en CD o visitando el sitio de la distribución, se puede verificar qué software hace falta instalar.
8- ¿Hace falta un Linux especializado?
Hay Linux para todos los gustos y necesidades: ¿Quiere una versión que corra sobre un drive USB?,  Pen Drive Linux. Si quiere aprovechar al máximo la potencia del hardware disponible, pruebe a Gentoo, donde cada programa es compilado para el hardware sobre el que corre ¿Quiere mantener diferentes versiones de un mismo software? Pruebe rPath Linux o alguna de las demás distribuciones basadas en el sistema de empaquetado Conary.
Poner en un buscador la definición de la necesidad y luego la palabra “Linux,” puede bastar para que aparezca alguna distribución con algo específico o fácilmente customizable.

Una vez que se tiene la lista reducida de candidatos, hará falta el testeo. Para ello se necesita un Live CD o versión de la distribución que bootea desde su CD y permite probar el software sin realizar ningún cambio permanente en el sistema utilizado. La perfomance no se puede evaluar, ya que hasta el más veloz DVD es menos rápido que un disco duro.
Las diferencias entre distribuciones no serán tan notorias. La mayoría utiliza a KDE o GNOME en el escritorio; a Mozilla Firefox como browser Web; y a OpenOffice.org para productividad de oficina. Por definición, una distribución es un conjunto de software desarrollado por otros proyectos open source y, sin importar qué tan especializada sea una versión, sus características únicas o propias serán un pequeño porcentaje del paquete total.
Esto no quita que ese pequeño porcentaje tenga un gran impacto en el empleo por parte de los usuarios. Una distribución diseñada para hardware más antiguo, por ejemplo, puede usar al menos familiar Ice Window Manager como escritorio o a productos “raros” como AbiWord para procesamiento de texto.