La evolución de Business Intelligence

21 Oct 2004 en Servidores

La utopía de DSS (Decision Support System) era la de generar los reportes necesarios para  la toma de decisiones. El principal obstáculo fue la falta de integración de las diferentes fuentes de datos y la dificultad en los procesos de extracción. Resultado: reportes que se desactualizaban rápidamente y no reflejaban los indicadores clave (KPIs) para el manejo de las diferentes funciones de la empresa.
Así, fueron apareciendo tecnologías y desarrollos que conocemos con los nombres de: Knowledge management, Management information system (MIS), Executive information systems (EIS), On-line Analytical Processing (OLAP) y otras.
Hoy, la información en una compañía crece constantemente y existen sistemas que, en general, responden a los procesos básicos o clásicos como finanzas, manufactura, procurement, facturación, ventas, etc. Además, los sistemas centrales de las organizaciones se han extendido con aplicaciones como SCM (Supply Chain Management) o CRM (Customer Relationship Management).
Típicamente, en la empresa existe información acerca, por ejemplo, de sus clientes: qué productos compran, qué cantidad, cuándo, qué descuentos tienen, etc. También la hay de sus empleados: sueldos, calificación, capacitación, premios, etc.; o de los productos que se fabrican: nivel de stock, costo de producción, tiempos, etc. Esa información es agrupada en departamentos (finanzas, marketing, ventas, RR.HH etc.) y cada departamento, según su función especifica dentro de la compañía, administra su propia información.
Si bien la información se comparte en alguna medida entre los diferentes sectores, con los sistemas típicos no es posible hacerlo en función de una vista general para poder así analizar la relación que existe entre las distintas funciones. Por otra parte, son muchas las compañías que también necesitan compartir información interna con clientes, proveedores, socios, etc.
El hecho de que se inviertan grandes cantidades de dinero para almacenar la información y que muy pocas sean capaces de convertir esto en un retorno de la inversión, marca una verdadera contradicción en términos de costo/beneficio. Por ejemplo: Los operadores de producción recolectan información acerca de la línea de producción (unidades producidas, tiempo, % de utilización, etc.) Dicha información pasa al supervisor, quien enviará un nuevo reporte resumido, al gerente y al director. Cada reporte involucrará un costo adicional de  reformateo, sumarización, etc. dependiendo del nivel jerárquico que visualice la información. Muchos reportes en las organizaciones son distribuidos en papel o electrónicamente en diferentes formatos. De esta manera, los reportes son costosos ya que insumen tiempo de generación; llegan fuera de fecha debido a lo que se demora en construirlo. Son rígidos para el análisis, ya que la información suele ser no extensible o explorable, etc.