ILM es todavía un concepto con múltiples interpretaciones

23 Oct 2005 en Storage

Las apreciaciones respecto a una estrategia de ILM (Information Life Cycle Management) variarán sustancialmente entre diferentes personas, con diferentes visiones del papel de los datos en sus organizaciones, con diferentes posiciones en la organización y diferentes experiencias con soluciones de distintos proveedores.
En realidad, todavía no queda claro si este concepto es un brillante argumento de marketing o si en las empresas realmente toman el camino de administrar la información según su vida útil.
Lo visto hasta hoy en el mercado nos indica que no existen mejores prácticas en cuanto a ILM. ILM tiene muchos significados diferentes y quienes lo han aplicado presentan distintos estadios de  definición en cuanto a las mejores prácticas.
A pesar de esta confusión, aparecen suficientes elementos en común entre quienes han implementado ILM, como para poder trazar algunas conclusiones generales.
En el ambiente de la empresa multinacional existe un factor concreto que ha impulsado a ILM: el de las regulaciones como Sarbanes-Oxley en cuanto a protección y retención de datos.
Una de las formas de incluir a ILM en los planes de la organización es a través de los proyectos de mejora operativa general, donde se identifican prácticas operacionales que sean eficientes y sensatas, eliminen los errores y puedan ser replicadas en todos los departamentos o áreas de una corporación. En general, los usuarios que han implementado proyectos ILM exitosos, encuentran que primero se descubrió la necesidad de establecer políticas generales de cumplimiento de normas para todos los datos corporativos.
En muchas empresas comienzan preguntándose: ¿Qué deberíamos guardar? ¿Qué puede ser eliminado? ¿Qué datos deben estar siempre disponibles para acceso inmediato? ¿Qué podemos mover a un storage de menor costo qué el anterior?
Hacer las preguntas no es el problema, sino responderlas. Aquí la palabra clave es colaboración entre todos los gerentes de las áreas involucradas. En el cuestionario convendrá incluir un examen de la cultura corporativa y de la disposición existente en las áreas que tienen intereses en la información, su ciclo de vida y los procesos que la administran. Las prácticas en ILM serán tan exitosas como el compromiso de los actores que deben adoptarlas y apoyarlas.
El siguiente paso es la definición del valor de los datos, también conocida como clasificación. La clasificación tiene su propio rigor y prácticas donde los usuarios finales deben definir y refinar sus procesos específicos. Se puede clasificar partiendo de departamentos, dueños de procesos o clientes internos y luego ordenar todo basándose en el valor de la información. Lamentablemente, todavía no existen planes de educación capaces de asistir a los usuarios en estos ejercicios, pero están viniendo.
Luego se determinarán los objetivos de los datos a nivel de management o de servicios: disponibilidad necesaria de los datos, cómo se protegen, a qué velocidad deben ser recuperados, cuánto tiempo deben guardarse, qué regulaciones existen para retención y auditoría y qué departamentos cargarán con los costos.
Los usuarios que han implementado ILM recomiendan mantener estos niveles en una visión simple y enfocada en las metas de la empresa. Misión crítica, importante para las operaciones diarias y no importante, son los tres niveles que pueden marcar un punto de partida razonable, aunque algunas organizaciones pueden requerir niveles intermedios.
Por último, se analizarán estos acuerdos de niveles de servicio a la luz de crear capas o tiras de datos, estableciendo jerarquías de sistemas de almacenamiento físico necesarios para mantener los niveles de servicio requeridos. Al completarse el proyecto, los usuarios expertos recomiendan examinar e implementar herramientas de administración de ILM que faciliten el desarrollo de políticas de automatización para el flujo entre las diferentes capas de datos.
Sitio Web recomendado para ampliar conocimientos: www.arma.org