802.16 y su papel en la “última milla” de la futura conectividad


Si imaginamos un futuro cercano con comunicaciones de datos a velocidades DSL o T1 en todas las sucursales de una empresa y no solamente en los centros urbanos o parques industriales, también estamos imaginando un elevadísimo costo si se hace necesario ofrecer conexiones de banda ancha y alta velocidad para todos los miembros de una organización. Estamos hablando de circuitos muy costosos con la instalación de cableados de fibra ¿Es posible aprovechar la alta velocidad sin tener que incurrir en tamaña inversión? Tanto para empresas, como para usuarios hogareños, puede existir una nueva opción a DSL y a los cable modems: El nuevo estándar IEEE 802.16 promete aportar esta solución y mucho más.
802.16 es lo último en el escenario de la tecnología inalámbrica para redes y puede convertirse en un serio competidor de DSL, cable modems, líneas alquiladas y otras tecnologías de acceso a redes de banda ancha.
Intel es uno de los que ya ha comenzado a desarrollar un producto de silicon basado en 802.16 y sostiene que el equipamiento basado en sus chips tendrá un alcance de hasta 48 kilómetros con capacidad de transmisión de voz, datos y vídoe a velocidades de hasta 70 Mbps.
Los productos basados en 802.16 no estarán disponibles hasta dentro de algo más de un año, pero el estándar propiamente dicho ya tiene un importante papel en el planeamiento de las futuras redes. Tiene el potencial de reducir los costos de acceso a Internet y permite aprovechar la banda ancha para conectar sitios en una misma región, lo que podría reducir el requerimiento de circuitos alquilados o de fibra, facilitar la consolidación de centros de datos y generar otros ahorros.
Las compañías de telecomunicaciones han realizado grandes inversiones en sus estructuras POTS (plain old telephone service ) dentro de entornos regulados que les garantizaban el retorno. Hoy, si el carrier se ocupa de crear la conectividad de “ultima milla” para una empresa o parque industrial o vecindario de una ciudad, la inversión incial tiene un alto riesgo respecto a su potencial retorno. En cambio, la banda ancha inalámbrica tiene potencial para reducir esa inversión y su riesgo. Dado que el equipamiento que utiliza el cliente es una gran parte de la inversión inicial, esa inversión puede dilatarse hasta el momento en que se firma el contrato efectivo. Al igual que en una red de telefonía celular, el carrier puede preinstalar estaciones de transmisión y recepción en cualquier sitio elevado. A diferencia de la telefonía celular, los usuarios utilizan transceivers que se ubican en los techados, como las antenas satelitales.
Estas tecnologías de distribución multipunto locales (Local Multipoint Distribution Services) tienen la ventaja de poder ser desplegadas rápidamente y a un costo mucho menor. La tecnología todavía no está en condiciones de ser implementada y la inversión de los proveedores no es decidida, en parte debido a la recesión que ha sufrido el sector debido a la caída en la economía mundial. Otro factor que frena el desarrollo de esta tecnología es que todavía no se ha unificado un estándar bien aceptado por todos en acceso inalámbrico de banda ancha. Pero la creciente aceptación de 802.11 como estándar inalámbrico en redes locales ha despertado atención sobre 802.16 en momentos en que acaba de superar importantes instancias de su desarrollo.