2016: un año favorable al despegue de las nubes híbridas

Cloud Types

De Sam Johnston – Created by Sam Johnston using OminGroup’s OmniGraffle and Inkscape (includes Building icon.svg by Kenny sh), CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6089457

La computación basada en nubes híbridas está en franco ascenso. Las tres formas conocidas de nubes han experimentado un interesante avance desde el momento en que se comenzó a popularizar esta modalidad. Muchos expertos daban y dan a la nube pública el protagonismo central de este escenario, superando a las otras dos modalidades, la híbrida y la privada.

Sin embargo, la nube híbrida aparece como la favorita, según lo estableció una encuesta realizada por IDG por encargo de la firma EMC. Esta encuesta determinó que el 88% de las empresas entrevistadas encontraba que la nube híbrida resultaba de importancia central para sus negocios.

El segmento cloud del mercado constituye un escenario en el que los conocimientos y estrategias aceptadas envejecen rápidamente. Es por esa razón que decidimos basarnos en un artículo de Datamation escrito por Andy Patrizio. En ese artículo, el editor consultó a varios analistas de la industria con el objeto de establecer cómo ven el desempeño de las nubes híbridas durante el año que acaba de comenzar.

Las principales tendencias fueron las que describe a continuación.

En primer lugar, tenemos que, por su propia naturaleza, la nube híbrida parte de la nube privada y esta última ha probado ser un tema complicado en la mayoría de las organizaciones. La realidad es que las nubes públicas como las de Amazon, Google y Microsoft han recibido grandes inversiones y además han tenido más tiempo de puesta en marcha. La nube privada, ingrediente necesario de la híbrida, ha frenado el crecimiento y utilización de esta última.

Por ser inversiones privadas de cada empresa, éstas han sido menores. La nube privada sigue representando un incremento en la inversión y el gasto del centro de datos de cada compañía. Y esto ocurre bajo un bombardeo de parte de los proveedores de servicios de nube pública, quiénes sugieren que las empresas pueden reducir o eliminar el gasto de sus centros de datos.

Pero este año, sin embargo, puede ser el que vea arrancar a la nube privada. Eso sería gracias a los avances de OpenStack y del stack de Microsoft Azure, ambos ofreciendo prácticamente “una nube privada en una caja.” Por su parte, las herramientas, infraestructuras y arquitecturas que soportan a la nube híbrida, se están volviendo mucho más robustas.

En segundo lugar, tenemos que las tecnologías de containers, microservicios y unikernels (1), favorecen al fortalecimiento de las nubes híbridas. Todas éstas son tecnologías nativas de nube y, en menor o mayor grado, estarán en la corriente central del mercado para finales de 2016 según lo predice la mayoría de los analistas. Son tecnologías que maduran rápidamente y sirven como alternativas viables a las máquinas virtuales que requieren mayores recursos.

Lo que es más importante, es que trabajan tanto en un escenario on-premises (en el centro de datos), como en uno off-premises. La utilización de containers (Containerization) y la orquestación facilitan la escalabilidad hacia arriba y hacia afuera. También hacen lo propio con la migración entre nubes públicas y privadas, lo que facilita aún más el movimiento de servicios de un punto a otro.

Los datos, junto con la aplicabilidad y la conectividad, se ubican en el centro de la escena, constituyendo una tercer tendencia que favorece a la proliferación de la nube híbrida. Con la nube ya convirtiéndose en un contexto maduro, los datos y la aplicabilidad pasan a ganar gran importancia, tal como lo establece la consultora Avoa. Tengamos presente que en sus inicios, tanto la nube como Big Data giraron en torno a la capacidad de extraer tantos datos como fuera posible. Luego vino la siguiente preocupación, la de saber qué hacer con todos esos datos.

Todo indica que durante 2016 las organizaciones pondrán el acento en la forma en que los datos son recogidos y usados. Si bien todavía falta hacer mucho en términos de los aspectos tecnológicos y culturales, este año debería traer un renovado foco en la importancia de los datos, en todos sus aspectos y en forma de encontrar la información más relevante. No se trata solamente de grandes masas de datos.

En cuarto lugar, encontramos que los servicios cloud van más allá del manejo de cargas de trabajo on-demand. Por ejemplo, Amazon Web Services (AWS) se inició como un lugar donde un desarrollador podía constituir una máquina virtual en forma inmediata, probar algo del proceso y luego irse. Ejemplo claro del uso on-demand. Dado el costo que tiene mantener una nube así en operación, es desalentador tenerla funcionando 24/7.

Sin embargo, los departamentos de IT están comenzando a funcionar como brokers de servicios que proveen toda clase de servicios de IT a sus usuarios internos. Eso puede incluir servicios internos, acceso a proveedores de infraestructuras de nubes públicas, PaaS (Platform as a Service) y SaaS (Software as a Service).

Los departamentos de IT, según varios analistas, comenzarán a reconocer el valor de herramientas como las de administración de plataformas cloud que les ayudarán a contar con una administración basada en políticas y con alcance a los muchos y diferentes servicios. Esta realidad descubrirá el valor de otras tecnologías tales como containers para la mejora de la portabilidad. Sin embargo, funcionar como bróker de servicios cloud para el movimiento rápido de cargas de trabajo entre nubes debido a cambios de precios u otras razones, es algo que seguirá estando parado.

Otro tema que establecería una quinta tendencia es el de los proveedores de servicios convertidos en proveedores de servicios cloud.

Hasta hoy, la compra de servicios cloud se ha realizado bajo un modelo de venta directa. El usuario fue comprador frecuente, por ejemplo, de servicios AWS EC2 (Amazon Web Services Elastic Cloud 2), ya fuera a través de canales oficiales o utilizando Shadow IT. Pero a medida que los servicios cloud se tornan más amplios y su menú más confuso, cada vez más empresas se dirigen a los resellers y proveedores de servicios para que actúen como compradores de servicios de IT para ellos.

Una encuesta realizada por 2nd Watch, proveedor de servicios cloud, detectó que casi el 85% de los ejecutivos de IT de los EE.UU pagarían gustosos un cargo adicional para poder comprar servicios de nube pública en un socio del canal, si es que eso simplifica la tarea. La mayoría, incluso pagaría hasta un 15% más. Por otra parte, uno de cada tres ejecutivos encuestados manifestó que utilizarían esa clase de ayuda en comprar, usar y administrar servicios de nubes públicas.

Algunos analistas señalan que en 2016, la nube y IoT (Internet of Things) serán lo que representó la nube y mobile en 2012. IoT está ganando presencia en los planes de las organizaciones y, lo que es más importante, está saliendo de los ambientes de prueba a los casos reales de uso. Dada su naturaleza distribuida, la nube es una parte esencial de IoT y también en IoT industrial, donde la maquinaria y el equipamiento pesado conversan con los sistemas del back-end. Allí, la nube híbrida sería el participante natural debido a que la conexión, la colección de datos y su procesamiento, ocurrirán en su entorno. Esto partirá de los beneficios que ofrece su lado en la nube privada, tales como privacidad y seguridad.

Otra tendencia es que el ambiente cloud comienza a hacerse más complejo y descompuesto. La definición del National Institute of Standards and Technology, publicada en “NIST Definition of Cloud Computing” y que fuera la que fijara los estándares de los términos nube privada, pública e híbrida, además de los modelos as-a-service, ha comenzado a abrirse. Y esto es debido a que, con el transcurso del tiempo, las definiciones han ido cambiando. IaaS (Infrastructure as a Service), por ejemplo, se ha tornado mucho más compleja con el soporte de elementos como OpenStack, Swift para el almacenamiento de objetos y networking Neutron (2).

Los analíticos ganan protagonismo. Durante 2016 es de esperar y de hecho ya es tendencia observable, que las aplicaciones y soluciones analíticas representan una gran oportunidad de crecimiento para las nubes híbridas. Esto es debido a que el alto volumen de datos que utilizan los analíticos se adapta muy bien a la nube, con sus grandes ventajas de alcance de alta escala y elasticidad. Para algunas formas de analíticos como lo son los de datos muy críticos o privados, la nube privada seguirá siendo la preferida en este campo. Pero no olvidar que la nube privada es parte de la nube híbrida y esto conlleva a su propio crecimiento.

Por último, tenemos que referirnos a una tendencia firme e ineludible. La necesidad de que la seguridad sea contemplada con mayor urgencia. A medida que las nubes híbridas crezcan durante 2016 y eso agregue todo tipo de nuevas tecnologías como IoT o Containers, se está agregando mayores superficies vulnerables a brechas de datos.

El problema aquí es que a veces las empresas se apresuran en la adopción de nueva tecnología para luego ocuparse de su seguridad. A esto se le suma la falta de experiencia de los tecnólogos que no son capaces de dar seguridad a los nuevos sistemas y así se tiene una receta segura para el desastre.

Cuando las nuevas tecnologías aparecen, no suele disponerse de disciplinas de administración y nos ponemos a pensar en la seguridad en un segundo paso. Los containers son un buen ejemplo. Se puede descargar todo tipo de containers de prueba desde Docker, pero uno no sabe de dónde provienen. La gente de Docker tuvo que retroceder un paso y agregar verificaciones de seguridad antes de dejar que la gente comience a descargar y utilizar sus containers sin tener idea de qué tenían dentro.

También tenemos tecnologías móviles que han tenido grandes problemas de seguridad. Path y Snapchat son un ejemplo. Esto ocurrió hace algún tiempo y cuando el mercado de los smartphones estaba despegando. Es inevitable que la nueva tecnología sea explotada por gente malintencionada y por eso los investigadores en seguridad tienen en sus manos el trabajo de dar pruebas exhaustivas a la nueva tecnología. Si es posible, antes de que sean desplegadas en producción.